Las aulas sin muros ya no son una metáfora

Reflexión del catedrático José Luis Orihuela sobre las redes sociales en el ámbito de la educación.

¿De qué manera las redes sociales generan cambios en los procesos de enseñanza?

Las redes sociales constituyen el hábitat natural de los alumnos, a quienes llamamos precisamente “nativos digitales”, forman parte de su experiencia cotidiana del mundo y de sus relaciones sociales y son un entorno básico de aprendizaje basado en el descubrimiento, la serendipia y el filtrado social.
Los sistemas educativos formales tienen que articular mecanismos para incorporar esa cultura en los procesos de enseñanza, en lugar de demonizarla y pretender enseñar al margen de ella. 
Por una parte, hay que llevar las clases a las redes y por otra parte hay que traer la experiencia de las redes al aula, analizarla, debatirla y aportar criterios para enriquecerla 

¿Qué usos pueden tener las redes sociales en el aula? ¿Qué tipo de criterio pedagógico se debería utilizar? 
Crear, pensar y trabajar en colaboración a distancia es el resumen del potencial de las redes en el aula. La red disuelve las fronteras espacio-temporales que hasta ahora han definido a las instituciones educativas, las aulas sin muros ya no son una metáfora. 
Ahora bien, el punto de partida no es la tecnología, sino la metodología: hay que replantear y actualizar la formación de los formadores para que sean capaces de redefinir los contenidos y los procesos de la enseñanza a la luz de las innovaciones tecnológicas. 

¿De qué manera considera que los problemas ligados a la seguridad y privacidad de las personas pueden ser tratadas en el ámbito educativo? 
Las instituciones educativas tienen que establecer consensos con los alumnos y las familias acerca del uso de las redes en el aula, y deben formar el criterio de los jóvenes usuarios acerca del modo de gestionar su identidad online. Según los niveles, es posible establecer redes de ámbito local o intranets para mejorar la gestión de la privacidad, creando entornos más seguros en los que se pueda experimentar, cometer errores y corregirlos.

Entrevista concedida a Claudio Marazzita y publicada en el número 52 (Octubre 2011) de la revista La Tiza.

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